Cómo hacer una limpieza facial casera: pasos y productos naturales

La limpieza facial es un cuidado básico para mantener la piel del rostro sana, limpia y bonita. La limpieza facial elimina las impurezas, el exceso de grasa, las células muertas y los restos de maquillaje que se acumulan en la superficie de la piel, y que pueden obstruir los poros, provocar granitos, puntos negros, manchas o signos de envejecimiento. La limpieza facial también prepara la piel para recibir mejor los tratamientos hidratantes, nutritivos o reparadores que se apliquen después.

La limpieza facial se puede hacer en un centro de estética, donde un profesional utiliza productos y técnicas específicas para cada tipo de piel, o se puede hacer en casa, de forma sencilla, económica y natural. La limpieza facial casera consiste en seguir una serie de pasos y utilizar productos naturales que se pueden encontrar fácilmente en el hogar o en el supermercado, y que tienen propiedades beneficiosas para la piel. En este artículo, te explicamos cómo hacer una limpieza facial casera, cuáles son sus beneficios y qué productos naturales puedes usar.

 

¿Qué pasos hay que seguir para hacer una limpieza facial casera?

Para hacer una limpieza facial casera, se recomienda seguir estos pasos, al menos una vez por semana, preferiblemente por la noche, y con el rostro previamente desmaquillado:

 

  • Lavar el rostro: se trata de humedecer el rostro con agua tibia, y aplicar un jabón o gel limpiador suave, que sea adecuado para el tipo de piel, ya sea seca, grasa, mixta o sensible. Se debe masajear el rostro con movimientos circulares, insistiendo en la zona T (frente, nariz y barbilla), donde se acumula más grasa e impurezas. Se debe evitar el contorno de los ojos, que es una zona más delicada. Se debe enjuagar el rostro con agua tibia, y secarlo con una toalla limpia y suave, sin frotar.

 

  • Exfoliar el rostro: se trata de aplicar un producto exfoliante, que puede ser comercial o casero, que contenga partículas o granos que ayuden a eliminar las células muertas y a renovar la piel. Se debe masajear el rostro con movimientos circulares, suaves y ascendentes, evitando el contorno de los ojos. Se debe enjuagar el rostro con agua tibia, y secarlo con una toalla limpia y suave, sin frotar.

 

  • Abrir los poros: se trata de aplicar vapor de agua caliente sobre el rostro, para facilitar la salida de las impurezas y la penetración de los productos que se apliquen después. Se puede usar un vaporizador facial, o un recipiente con agua hirviendo, al que se le puede añadir unas gotas de aceite esencial de lavanda, eucalipto o menta, que tienen propiedades antisépticas y aromáticas. Se debe cubrir la cabeza con una toalla, y acercar el rostro al vapor, sin quemarse, durante unos 10 minutos. Se debe secar el rostro con una toalla limpia y suave, sin frotar.

 

  • Extraer los puntos negros: se trata de presionar con los dedos o con una herramienta específica, los puntos negros o comedones que se forman en los poros, y que son acumulaciones de grasa y suciedad que se oxidan al contacto con el aire. Se debe hacer con cuidado, sin dañar la piel, y solo si los puntos negros están maduros y salen fácilmente. Se debe desinfectar la zona con un algodón empapado en agua oxigenada o alcohol, y secarla con una toalla limpia y suave, sin frotar.

 

  • Aplicar una mascarilla: se trata de aplicar un producto que nutra, hidrate, purifique, ilumine o calme la piel, según el tipo de piel y el efecto deseado. Se puede usar una mascarilla comercial o casera, que se puede elaborar con ingredientes naturales, como la miel, el yogur, el aguacate, el pepino, la avena, el limón o el huevo. Se debe extender la mascarilla sobre el rostro, evitando el contorno de los ojos, y dejarla actuar durante unos 15 o 20 minutos. Se debe retirar la mascarilla con agua tibia, y secar el rostro con una toalla limpia y suave, sin frotar.

 

  • Cerrar los poros: se trata de aplicar un tónico facial, que puede ser comercial o casero, que ayude a cerrar los poros, a equilibrar el pH de la piel, y a refrescar y tonificar el rostro. Se puede usar un tónico a base de agua de rosas, de hamamelis, de manzanilla o de aloe vera, que tienen propiedades calmantes, astringentes y regeneradoras. Se debe aplicar el tónico con un algodón o con un spray, sobre el rostro limpio y seco, sin aclarar.

 

  • Hidratar el rostro: se trata de aplicar una crema o un aceite hidratante, que sea adecuado para el tipo de piel, y que aporte la humedad, la nutrición y la protección que la piel necesita. Se puede usar una crema comercial o casera, que se puede elaborar con ingredientes naturales, como la manteca de karité, el aceite de coco, el aceite de almendras o el aceite de jojoba, que tienen propiedades hidratantes, suavizantes y antioxidantes. Se debe aplicar la crema o el aceite con un masaje suave y ascendente, sobre el rostro y el cuello, hasta su completa absorción.

 

¿Qué beneficios tiene hacer una limpieza facial casera?

Hacer una limpieza facial casera tiene múltiples beneficios para la piel y para el bienestar. Algunos de ellos son:

 

  • Mejora la apariencia de la piel: hacer una limpieza facial casera ayuda a mejorar la apariencia de la piel, al eliminar las impurezas, el exceso de grasa, las células muertas y los restos de maquillaje que la opacan, la asfixian y la envejecen. Hacer una limpieza facial casera también ayuda a mejorar la apariencia de la piel, al nutrir, hidratar, purificar, iluminar y calmar la piel, según el tipo de piel y el efecto deseado. Hacer una limpieza facial casera hace que la piel se vea más limpia, suave, lisa, luminosa y joven.

 

  • Previene y trata los problemas de la piel: hacer una limpieza facial casera ayuda a prevenir y tratar los problemas de la piel, como los granitos, los puntos negros, las manchas, las arrugas o la flacidez, que se producen por la acumulación de suciedad, grasa y células muertas en los poros, o por la falta de hidratación, nutrición y protección de la piel. Hacer una limpieza facial casera también ayuda a prevenir y tratar los problemas de la piel, al regular el pH, la producción de sebo y la renovación celular de la piel, y al estimular la circulación, la oxigenación y la producción de colágeno y elastina de la piel. Hacer una limpieza facial casera hace que la piel se mantenga sana, equilibrada y firme.

 

Hacer una limpieza facial casera es una forma sencilla, económica y natural de cuidar la piel del rostro, y de mejorar su apariencia, su salud y su bienestar. Para hacer una limpieza facial casera, se recomienda seguir los pasos de desmaquillar, limpiar, exfoliar, tonificar e hidratar, y usar productos naturales, como el aceite de oliva, la miel, el agua de rosas o el aloe vera. Hacer una limpieza facial casera es un hábito que se puede incorporar a la rutina diaria o semanal, y que se puede adaptar a las características, las necesidades y los gustos de cada persona. Hacer una limpieza facial casera es un gesto de amor propio, que te hará sentir mejor por dentro y por fuera.

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