Vivir mejor: consejos para alcanzar el bienestar

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El bienestar es un concepto que va mucho más allá de la salud física o la ausencia de enfermedades. Se trata de un estado óptimo de la mente y el cuerpo que nos permite sentirnos bien y funcionar de la mejor manera en nuestro día a día. Alcanzar el bienestar integral requiere poner atención a varios aspectos de la vida: la alimentación, la actividad física, las relaciones sociales, el manejo del estrés, la espiritualidad, entre otros.

En este artículo exploraremos algunas claves fundamentales para cultivar el bienestar de una forma práctica y realista, teniendo en cuenta nuestras limitaciones de tiempo y recursos. Veremos que lograrlo no tiene por qué ser complejo ni costoso, sino que se trata principalmente de incorporar ciertos hábitos y enfoques que contribuyan a nuestro equilibrio.

Alimentación consciente

Lo que comemos tiene un impacto directo en nuestra salud física y mental. Por ello, una buena nutrición es indispensable para el bienestar. Esto no significa someternos a dietas estrictas o privarnos de los alimentos que disfrutamos. Más bien se trata de cultivar la alimentación consciente.

Algunos consejos útiles son:

  • Comer despacio y disfrutando cada bocado, sin distracciones como el celular o la televisión. Así somos más conscientes de las sensaciones corporales y evitamos comer de más.
  • Incluir alimentos integrales y naturales como frutas, verduras, legumbres, nueces y semillas en la mayoría de las comidas. Estos aportan vitaminas, minerales y antioxidantes que nutren el cuerpo.
  • Moderar, no eliminar, los alimentos muy procesados o con exceso de azúcar, grasas nocivas y sal. El balance es la clave.
  • Beber suficiente agua para mantenerse hidratado.
  • No forzarse a “limpiar el plato” si ya estamos satisfechos. Mejor guardar para otro momento.

Moverse más

Nuestros cuerpos están diseñados para moverse. Cuando llevamos una vida muy sedentaria, aumenta el riesgo de sobrepeso, enfermedades crónicas e incluso afecciones mentales como la depresión. La actividad física regular es uno de los hábitos más efectivos para alcanzar el bienestar integral.

No hace falta matricularse en un gimnasio o entrenar para un maratón. Con caminar a paso ligero 30 minutos diarios ya estamos haciendo mucho por nuestra salud. Otras opciones accesibles son subir escaleras, bailar, trabajar en el jardín o hacer algún deporte recreativo que disfrutemos.

Lo importante es encontrar la actividad que se adapte a nuestras posibilidades y gustos, y luego incorporarla en nuestra rutina. Los expertos recomiendan apuntar a 150 minutos semanales de actividad moderada para obtener los mayores beneficios.

Relaciones enriquecedoras

Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Las relaciones interpersonales de calidad son indispensables para nuestro bienestar emocional. Tener vínculos cercanos donde podamos expresarnos con autenticidad y recibir apoyo en los momentos difíciles es muy reconfortante.

A veces, cuando la vida es ajetreada, descuidamos las amistades o relegamos la pareja a un segundo plano. Dedicar tiempo de calidad a los afectos debe ser una prioridad. No se trata de rodearse de mucha gente, sino de cultivar algunas relaciones profundas que realmente nutran el alma.

Actividades para reducir el estrés

El ritmo frenético de la vida moderna, con sus presiones laborales y sobreestimulación constante, genera mucho estrés crónico. Esta “pandemia silenciosa” es enemiga declarada del bienestar, pues a la larga pasa factura al sistema cardiovascular, inmunitario y digestivo.

Controlar el estrés es clave. Aparte de organizarnos para tener una carga razonable de trabajo y responsabilidades, conviene hacer actividades regenerativas. Algunas ideas son:

  • Meditación. Aquietar la mente mediante la respiración y la atención plena por unos minutos al día aporta relajación profunda.
  • Yoga, tai chi o pilates. Estos ejercicios suaves tonifican el cuerpo y serenan la mente.
  • Salir a caminar en contacto con la naturaleza. Observar el paisaje y escuchar los sonidos ambiente es balsámico.
  • Actividades creativas y manuales como pintar, tocar un instrumento o tejer. Absorben nuestra atención y reducen el estrés.

Cultivar la espiritualidad

Satisfacer las necesidades materiales es importante para funcionar en el mundo. Pero la dimensión espiritual también juega un rol clave en el bienestar. Cultivar nuestro mundo interior mediante la introspección, la meditación, el contacto con el arte o acercándonos a una doctrina religiosa tiene beneficios demostrados.

Una espiritualidad sólida nos permite conectar con nuestro yo superior, encontrarle sentido a la existencia y vivir los valores universales de amor, compasión, perdón y generosidad. Todo esto provee anclaje interno, esperanza y nos ayuda a afrontar los momentos adversos.

Su bienestar, una decisión personal

Como ha podido observar, existen múltiples caminos para mejorar nuestro bienestar integral. Lo que funcione para algunos puede no ser efectivo para otros. Por ello, es clave encontrar qué actividades y enfoques nos resultan más naturales según nuestro estilo de vida y preferencias.

Lo importante es que dediquemos tiempo a explorar y luego poner en práctica aquellas estrategias sostenibles para nosotros. Debemos ser constantes, pues lograr buenos hábitos requiere su tiempo. Pero vale la pena, ya que el premio es eso tan anhelado: salud, vitalidad, lucidez mental y capacidad para disfrutar la vida que tanto merecemos.

La importancia del descanso reparador

Dormir bien es esencial para recargar energías y mejorar la salud emocional. Cuando no logramos un descanso reparador de forma regular, se afectan todas las áreas de nuestro bienestar.

Es común que el ritmo de vida agitado, el estrés y los malos hábitos nocturnos (como el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir) perjudiquen nuestro sueño. Para revertir esta situación, podemos poner en práctica consejos como:

  • Establecer una rutina para acostarse y despertarse más o menos a la misma hora, incluso los fines de semana, para regular el reloj biológico interno.
  • Evitar la cafeína y otros estimulantes al menos 6 horas antes de ir a la cama.
  • Hacer ejercicios de relajación y meditación antes de dormir para reducir el estrés.
  • Crear un ambiente propicio en la habitación, fresco, oscuro y silencioso.
  • Leer un libro en lugar de ver pantallas de computadoras o celulares antes de acostarse.

Si aun así tenemos dificultades crónicas para conciliar el sueño o permanecer dormidos, es recomendable buscar ayuda profesional. El descanso debe ser una prioridad.

Rutinas matinales para empezar bien el día

Lo que hacemos apenas nos levantamos por la mañana influye mucho en nuestro estado anímico y físico el resto del día. Una buena rutina matinal programa nuestra mente y cuerpo para rendir al máximo.

Algunos hábitos para probar son:

  • Abrir las cortinas y dejar entrar la luz solar, ideal para regular el reloj biológico y activarnos.
  • Beber uno o dos vasos de agua, para hidratarse tras el ayuno nocturno. Se puede agregar limón o jengibre para un efecto depurativo extra.
  • Practicar ejercicios de estiramiento suave o yoga para activar la circulación.
  • Meditar por unos minutos con ejercicios de respiración y atención plena. Nos ayuda a calmarnos y enfocarnos antes de iniciar las actividades del día.
  • Escuchar música motivadora y alegre para comenzar la jornada con el pie derecho.

Establecer una rutina matinal que disfrutamos hace que sea más sencillo mantenerla en el tiempo. Y sus frutos para nuestro bienestar bien valen el esfuerzo.

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